Sábato
Hizo un esfuerzo para mantener los ojos sobre una estatua, pero en realidad no la veía más: sus ojos estaban vueltos hacia dentro, como cuando se piensa en cosas pasadas y se trata de reconstruir oscuros recuerdos que exigen toda la concentración de nuestro espíritu.
Ernesto Sábato / El dragón y la princesa.